Qué hacer antes de comenzar un derribo: permisos, licencias y seguridad

Antes de empezar un derribo hay una pregunta que debería hacerse cualquier propietario o responsable de una obra: ¿está todo preparado para hacerlo bien?

Porque un derribo no empieza el día que entra la maquinaria. Empieza mucho antes, con decisiones que afectan a la seguridad, al coste final y, sobre todo, a evitar problemas legales o sanciones innecesarias.

En Soliman nos encontramos a menudo con clientes que llegan después de haber tenido un contratiempo: una obra parada, una denuncia vecinal o un permiso mal gestionado.

Por eso, este artículo no pretende asustar, sino explicar con claridad qué hay que tener en cuenta antes de iniciar un derribo y por qué es tan importante contar con una empresa especializada desde el principio.

Si quieres ver cómo abordamos este tipo de trabajos, puedes consultar nuestro servicio de derribos y demoliciones.

El objetivo es sencillo: anticiparse a los problemas, cumplir la normativa y ejecutar el derribo con total seguridad.


El derribo empieza antes de tocar el edificio

Uno de los errores más comunes es pensar que un derribo es una actuación rápida, casi inmediata. La realidad es que cada edificio tiene sus particularidades y cada entorno impone unas condiciones distintas.

Antes de cualquier actuación, es imprescindible analizar el inmueble, su estado estructural, los accesos, la cercanía a otras edificaciones y los servicios existentes. No es lo mismo derribar una nave aislada que una construcción entre medianeras o en una zona con tránsito constante.

Esta fase previa es la que marca la diferencia entre un derribo bien ejecutado y uno lleno de improvisaciones.


Permisos y licencias: el paso que muchos subestiman

Todo derribo requiere autorizaciones administrativas. El tipo de permiso puede variar según el alcance del trabajo, pero en la mayoría de los casos es necesario contar con una licencia municipal específica.

Además, en determinadas situaciones se exige la presentación de un plan de trabajo, donde se detalla cómo se va a realizar la demolición, qué medios se emplearán y cómo se gestionarán los residuos.

Saltarse este paso no solo puede suponer una sanción económica, sino también la paralización inmediata de la obra, con el consiguiente sobrecoste y pérdida de tiempo.

En Soliman nos encargamos de asesorar y acompañar al cliente en todo este proceso, asegurando que la documentación esté correcta antes de empezar.


La seguridad no es negociable

Hablar de seguridad en un derribo no es un trámite, es una necesidad real. Durante una demolición se manejan cargas, estructuras inestables, polvo, ruido y maquinaria pesada.

Por eso, antes de iniciar los trabajos, se deben definir claramente las medidas de protección colectiva e individual: vallados, señalización, zonas restringidas y equipos de protección homologados para todo el personal.

Además, es fundamental establecer un orden de ejecución lógico, evitando desmontajes descontrolados que puedan comprometer la estabilidad del edificio o de las construcciones colindantes.

Un derribo seguro no es el más rápido, sino el que se ejecuta sin riesgos innecesarios.


El entorno también importa

Otro aspecto clave es el impacto del derribo en el entorno. El control del polvo, las vibraciones y el ruido no solo mejora la convivencia con vecinos o negocios cercanos, sino que también forma parte del cumplimiento normativo.

En muchos casos, una mala planificación en este punto genera conflictos que podrían haberse evitado con medidas sencillas: riego controlado, horarios adecuados y una correcta organización de los accesos.

La experiencia permite anticipar estos escenarios y actuar antes de que se conviertan en un problema.


Un derribo genera residuos, y su gestión no puede improvisarse. Escombros, metales, maderas u otros materiales deben clasificarse, transportarse y eliminarse en instalaciones autorizadas.

Trabajar con una empresa que no cumpla este proceso puede derivar en responsabilidades legales para el propietario del inmueble, incluso aunque el derribo ya haya finalizado.

En Soliman garantizamos una gestión responsable y documentada de todos los residuos, con trazabilidad completa y entrega de certificados cuando corresponde.


Por qué contar con una empresa especializada desde el inicio

Intentar gestionar un derribo por partes —una empresa para la maquinaria, otra para los residuos, otra para la documentación— suele acabar siendo más caro y más problemático.

Contar con un equipo especializado desde el principio permite centralizar el proceso, reducir errores y asegurar que cada fase se ejecute de forma coherente y segura.

En nuestro caso, combinamos planificación, medios técnicos y conocimiento normativo para que el cliente tenga una sola preocupación: saber que el trabajo se está haciendo bien.


Una planificación correcta evita problemas

Un derribo no debería generar incertidumbre ni sorpresas. Cuando se planifica correctamente, se obtienen resultados seguros, limpios y ajustados a lo previsto.

Si estás valorando iniciar un derribo, te recomendamos informarte bien y apoyarte en profesionales con experiencia.

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